martes, 31 de julio de 2012

Amigos en la Taberna

Amigos en la Taberna

No es el whisky, Señor, son los amigos,
Que se funden en uno como hermanos.
No es cizaña mezclada con el trigo,
Es vuelo espiritual en cielo insano.

No es desidia, Señor, es suave abrigo,
En la era glacial de lo profano.
Si estas horas preciosas desperdigo,
Es por ver si me queda algo de humano.

Es afán de brindar con otras copas.
Un tono en el chocar de los cristales
Que preludia la misma melodía.

Es cuadriga exhausta que galopa
A la par aliviando sus pretales,
Sedienta de algún trago de alegría.

Los Siete del Patíbulo

Los Siete del Patíbulo

Matan niños como quien rompe nueces,
Presididos por la Cruz en las alturas.
Asesinos sin ley, ya no son jueces.
Deberían quitarla, caraduras.

Por sacarse de encima, mas no fuese,
Al Juez de la suprema investidura,
Que ya escribe su fallo y les escuece
El augurio de la pena más dura.

Que dirá así: “Visto y Considerando
Que los siete saben bien que es lo que hacen
Y a pesar de existir jurisprudencia,

Yo también mi criterio iré mutando:
En vez de perdonarlos, que los asen,
Por siempre, ya no tengo más paciencia”.

Ciento por Uno

Ciento Por Uno

Aceptó el trato a ciegas y sin prenda
En la doble promesa cimentado
De abandonarlo todo por la senda
Que tras de sí dejó el Crucificado.

Vida eterna sin tiempo ni calendas,
Con más un regio pago anticipado,
A quién sus bienes contra aquello venda
Volverán a su haber centuplicados.

Pero el vacío de la espera es dardo
Que clava su aguijón y desespera.
¿Dónde está la promesa? Sólo cardos

Marchitos y espinosos lo laceran.
¿Dónde el ciento por uno, Don Leonardo?
Y son de Dios palabras verdaderas.

Sequía

Sequía

Arden pastos al sol del mediodía,
sufre el mundo en calor desdibujado.
Vibra el aire bebiendo la sequía,
la tierra es un sepulcro no cavado.

Muere un árbol, de pie, día tras día,
gime el hombre llorando sus sembrados.
En el polvo cabalga la agonía,
el cielo sin señales se ha cerrado.

El viento norte sopla y difumina
espantando las aves con su aliento.
Danza la iguana en curvas viboreando.

Y el cielo calla. El orbe se calcina.
Se ha secado la vida en sus cimientos,
no hay más verdes que vengan coloreando

El Pescador

El Pescador

Se escurre el torrente del río marrón,
serpea, se anuda, resbala y se pierde,
cargado de tierra lleva el corazón.

Las islas lo acunan, los juncos se mecen,
los sauces se inclinan rindiéndole honor,
un sol que calcina se derrama y cuece,
a todo lo abrasa el ardiente calor.

La tierra y el agua se asfixian, perecen,
sólo una chicharra sacude el sopor.
La vieja barcaza liviana de peces
baja la corriente del líquido hervor,

y sobre la popa infeliz se adormece
un hombre curtido, viejo pescador.
Hace ya seis días que no lo enternecen
las manos menudas, el puro candor

de su hijo pequeño que añora y que acrece
años en los días de ausente labor.
Pensando en su china el hombre se estremece
como un jardinero que llora su flor,

levanta hacia el cielo sus ojos y preces
pidiendo al Eterno proteja su amor.
Tallada en madera su faz resplandece
de barniz bañada en oscuro fulgor,

su frente agrietada moja y humedece
por dentro el chambergo llevando frescor
a esa su cabeza que estoica se ofrece
al furioso rayo del astro mayor.

La caña que queda pide que la besen,
empínase el frasco de claro verdor,
dolores de huesos que se desvanecen,
los dedos maltrechos cesan el temblor.

El sol en el río la vista enceguece,
rendido de sueño se inclina a babor,
soñando en su rancho, su niño y las veces
que el cauce barroso burla su sudor .

La antigua barcaza sin timón parece
ir a la deriva sin su conductor,
doblando al capricho del río las eses,
borracha del agua de amargo sabor.

Nanas Navideñas

Nanas Navideñas

Ya los niños preparan,
en el pesebre,
a San José y María,
como fue siempre
desde aquel día,
cuando subieron juntos
y ya nacías.

Niño, duerme en el seno,
que tu pobreza,
sea para los pobres
toda riqueza.
Cuando tu gloria
en un jergón de paja
rompa la historia.

Desastrados pastores,
doblen rodillas,
abran paso a los reyes,
¡Qué maravilla!
Ojos felices,
que con tan gran regalo
Dios los bendice.

Nace, Infante, en nosotros,
háznos posada
en esta vida triste
con gusto a nada.
Danos tu luz,
permite que abracemos
esa tu Cruz.

Estrella de la noche,
marca el camino,
lleva este mundo al centro
de su destino.
En lo alto brilla,
pasa sobre la muerte
que nos engrilla.

Permítenos oh, Niño,
en tu misterio
hundir nuestras miradas
y quedar serios,
estupefactos,
de temor y alegría
al verte nato.

Duerme Dios en la cuna,
clavo y madera
le prestan hoy su abrigo,
son su litera.
Serán mañana,
Crucifijo triunfante,
sangre que sana.

Marcha Sí - Marcha No

Marcha sí - Marcha no

Me ha llegado una proclama
con tufillo democrático.
Una marcha sin fanáticos
van queriendo organizar,
lo bueno es comunicar,
afirma con tono enfático.

Contra la ley del aborto,
dicen, a manifestar,
a la plaza a protestar
hemos de ir convencidos.
Quizás abran los oídos
quiénes han parlamentar

La señora Democracia
invocan en su favor.
Se escandalizan, ¡horror!
de trampas en el proceso
de sanción que en el congreso
ha mancillado su honor.

No es buena idea, aparcero,
meterse dentro’ el pantano
pa’ ayudar algún baqueano
que cayó por distraído
pues ayudante y caído
se hundirán mano con mano.

-Más vale morir peleando,
algo hay que hacer, no es posible-
me dijo un gaucho sensible,
pa’ que fuera, como espuela,
y como un dolor de muelas
me decía una invisible
intuición no cognoscible
que convocara a su abuela.

No ha de ser prudente el mozo
que enfrentándose a una fiera
pa’ reventarla le diera
con garrote de algodón
o con balas de almidón,
dificulto que la hiera.

Que barajo habrá que hacer,
me pregunto yo, chamigo,
de tanto hacer, mi enemigo,
quizás me descubra el flanco
y aun no siendo nada manco
me atraviese hasta el ombligo.

Habrá que mirar pa’ atrás
y ver que pasó en España,
un millón, que grande hazaña,
juntaron estos gallegos,
pero vinieron los legos
y votaron con la entraña.

Lo mismo con el divorcio
y la ley de putimonio,
se las pusieron de moño.
“Gracias por participar”
su derecho a “demostrar”
es lo digno de su encomio.

Yo no se, se me enmaraña,
un poco aquí la razón,
mirando la desazón
del pobre manifestante,
al ver salir pa’ adelante
la ley de abominación.

Digo che, no la estará,
de algún modo rubricando.
Si ha pretendido jugando
con las mismas reglas viles,
ganar, y es cosa de giles,
protestar cuando se pierde
no vengan y le recuerden
su aceptación los serviles.

-Que no es democracia, no-
me dijo, más avispao,
otro paisano a mi lao,
-es meter presión de afuera,
que vean las testas hueras
de nuestros legisladores,
quizás haya senadores
que cambien y la ley muera-.

Pero a mí me da que no,
si hasta en la Constitución
se garantiza el montón
pa’ pedir lo que se quiera,
como al pobre la vidriera,
pa’ mirar, pa’ comprar no.

Conviene diferenciar,
marcha el alumno, el obrero,
el chofer y el petrolero,
pero sus marchas provocan
efecto en la realidad,
impiden su actividad
y alguna sobra les toca.

En cambio, los senadores,
saben desde sus despachos
que el epíteto de fachos
pende sobre sus cabezas,
si no siguen con presteza
líneas que bajan de arriba,
de allá donde se derivan
estrategias bien pensadas,
la ONU y otras juntadas
que no son gubernativas.

Desde cuando un diputado
representa a sus votantes,
lo ponen en el pescante
los votos que ha conseguido.
Si te he visto yo me olvido
y hacen lo que se les cante.

Por qué razón, me pregunto,
si engañan a su elector,
harán caso del clamor
de un montón de moralistas
que no han dentrado en la lista
y protestan con candor.

A más, como acertó Lewis,
ya no hay más humanos seres,
el hombre ya nada infiere
de una verdad superior,
como zángano cantor
su propia realidad quiere.

Amputó su facultad
de discernir lo que es bueno
y aunque grite como un trueno
la universal tradición
y del hombre el corazón
esa ley en él signada,
será como un sordo, nada,
sacará como instrucción.

Aquí Lewis da en el clavo,
sólo son un cuerpo y mente.
Hombres sin pecho, creyentes
sólo de sus apetitos
como cerdos que ahítos
con su mierda se divierten.

Y si así tan corrompida
está la humana natura,
dice un cura que es locura
pretender que se comporten
teniéndolo a Dios por norte.
Eso es pura chifladura.

Pretender mover conciencias
en quien no puede escuchar
es como ponerse a hablar
con un manojo de hacienda,
más fácil que un buey entienda
que a un moderno hacer pensar.

Atiendan bien una cosa
que yo creo es de prudencia,
conocer en su existencia
completa la realidad
y si hay en Lewis verdad
y no hay más seres humanos,
salvo que Dios con su mano
despegue los ciegos ojos,
aunque marchen a su antojo
a nadie convencerán,
no por ello vencerán,
pongan barbas en remojo.

Ante tan buen panorama
no vienen y me convocan
“tu puesto en la lucha toca”
“Vamos a dar testimonio”.
Al mísmisimo demonio
le van a torcer la boca.

Qué pelea ni ocho cuartos,
si esto es pelear, me suicido,
es bueno caer vencido
si se ha dado gran batalla
mas no tenemos agallas
como antaño la tuvieron
otros hombres que pudieron
y cayeron a metralla.

Y lo pior es que son pocos
los que hablan de pelea,
la mayoría babea
porque están medio abolidos,
no ven que en su propio nido
se ha iniciado la ralea.

Los cristianos de otros tiempos
de balde no se juntaban,
si el mundo los apretaba
le declaraban la guerra
vertiendo su sangre en tierra
o su martirio aceptaban
pero puestos como estaban
entre la espada y el muro
aunque suene un poco duro
a marchas no se prestaban.

Y siguiendo con el cura,
ya no es tiempo de mitines,
cara a cara y con afines
se debe testificar
y si se puede alumbrar
algún alma interesada
en la verdad revelada
y no a miles predicar.

Ma’ si, que marchen si quieren,
pero sepan que es al ñudo,
no podrán con el Sañudo
ni van a parar la cosa,
el mundo color de rosa
es rosa de los bolu…

No se si algún enemigo
me gano con estos versos,
me aguantaré, por converso
y entusiasta, dijo alguno,
lo prefiero a ser un tuno
que ha perdido su mirar
penetrante y su pensar
como caballo reyuno.

No soy claro, ya lo sé,
ni siquiera estoy seguro,
pero si alguno, lo juro,
me allega mejor razón
abriré mi corazón
que no ve de tan oscuro.

Por Qué?

¿Por qué?

¿Por qué al que te busca le pagas tristeza
Por qué si te puso ante todos primero
Por qué si por Ti levantó la cabeza
Por qué si en tu rastro puso tanto esmero?

¿Por qué lo recibes cual un carcelero
Por qué lo confinas a oscura mazmorra
Por qué lo desairas y haces como el Tero
Por qué no le dejas que a tu lado corra?

¿Por qué desbaratas su vida a destajo
Por qué le abandona su más fiel amigo
Por qué la alegría le cortas de cuajo
Por qué se lo entregas al vil enemigo.?

¿Por qué lo escarnecen sin fin los impíos
Por qué no la paz acaba su guerra
Por qué le dispensas un trato tan frío
Por qué lo maltratas tanto en esta tierra.?

Porque ser espada requiere del fuego
Porque por ser árbol muere la semilla
Porque ha de morir, tan sólo, tan luego,
en pos del anhelo de tus maravillas.

Trees (Joyce Kilmer)

Trees (Joyce Kilmer)

I think that I shall never see
A poem lovely as a tree.
A tree whose hungry mouth is prest
Against the earth's sweet flowing breast;
A tree that looks at God all day
And lifts her leafy arms to pray;
A tree that may in Summer wear
A nest of robins in her hair;
Upon whose bosom snow has lain;
Who intimately lives with rain.
Poems are made by fools like me,
But only God can make a tree.
_____

“No existe poema en el mundo
más lindo que un árbol fecundo.
Un árbol que aprieta su boca
al seno del suelo y que brota.
Un árbol que al cielo levanta
sus brazos en plegaria santa.
Un árbol que en verano estrena
un nido con aves en vena;
Inviernos lo cubren de nieve
y el agua de besos si llueve.
Los tontos como yo versean
Mas sólo Dios un árbol crea”.

La Religión del Hombre

La Religión del Hombre.

Parece complejo un problema que acucia
a todos los hombres, lo sepan o no.
Si dentro de uno está Dios o es muy sucia
doctrina que entiende que todo soy Yo.

Hoy día sostienen algunos que adentro
del hombre se encuentra su felicidad,
su goce, su cielo, su amor y su centro,
su templo, liturgia y la vera deidad.

Y puede ser cierto más hacen trampita
porque dentro de ellos no quieren vaciar
sus gustos, pasiones, apegos y cuitas,
a nada del mundo quieren renunciar.

Y entonces, ¿qué ensayan?, tan sólo barnizan
sus carnes y amores, sus egos y afanes
y quieras que no, vivos se canonizan
llamándose dioses mas sólo son manes

Por eso recortan todo el Evangelio
siguen en el mundo, no fueron quitados
por eso no piden defensa “ in praelio”
e insisten que el mundo ya ha sido salvado.

Por eso tampoco quieren penitencia,
no tienen noción ni conciencia de culpa
si tienen a un dios en su concupiscencia
que ha puesto morada tan luego en su pulpa.

Cómo no entender entonces si en la misa
ensalzan sus roles bailando y cantando,
al hombre celebran, aplausos y risas,
se besan y abrazan, se van hermanando.

Son buenos, dirán, tiernos y blanditos,
se ocupan del pobre, les dan de comer,
los calzan, los visten como corderitos
mas no les enseñan la Fe en que creer.

De qué sirve al hombre rescatar su cuerpo
si su alma se apega a las cosas sensibles,
ambos dos comida serán de los cuervos,
cuervos que se ven y cuervos invisibles.

Y así sin cimientos la cosa no aguanta,
todo mandamiento resulta muy duro,
todo matrimonio de veras espanta,
todo acto viril es de tiempos oscuros.

No tienen apuro en la vuelta de Cristo,
a qué aguar la fiesta con un fiero juicio,
-Si Jesús ha vuelto, con El yo coexisto-,
repiten urdiendo falsos artificios.

“Si quieres seguirme renuncia a ti mismo”
“Si el mundo os odia sabed que primero,
a Mí ha aborrecido con fiero cinismo”.
Pero ellos prefieren un dios pastelero.

Y así falsifican algo que en el fondo,
pudiera de veras ser una verdad,
que Dios puede estar en mi yo, en lo más hondo,
pero eso requiere a mi yo mortandad.

Vestigios

Vestigios

Relámpago en el niño es la inocencia,
que alumbra el corazón del ser humano.
Perdido resplandor de otra existencia
tan antigua y tan ida de las manos.

Eco fugaz que flota en la conciencia
del Verbo proferido cuando sano
revistió a Adán de toda su potencia
viniendo a transformarse en un gusano.

¡Qué rápido se extingue y oscurece!
La sombra con su manto difumina
y cae la noche, sin luna, sin estrellas.

Pero asoma el Lucero y amanece,
la fuente de la Luz nos ilumina,
dando luz sempiterna a esa centella.

Invierno

Invierno

Métete invierno en mi copla y refleja
la gélida luz que a los campos baña.
Pátina de gris que al verde restaña,
y hoja por hoja las pinta bermejas.

Callan los cantos, los trinos, las quejas,
la noche sin luna es muda y se ensaña,
cazando a la vida en su telaraña
de hilos de hielo que saben a rejas.

Se duerme el paisaje en calma quietud,
la hierba senil de tez amarilla
se hunde en un sueño de decrepitud.

Y saliendo del bosque, de puntillas,
el aire, como etéreo Robin Hood,
regala su arrebol a las mejillas.

Progreso

Progreso

Triunfo del hombre solo, los derechos humanos,
han cambiado la historia, los hombres son hermanos,
doscientos años hace mas todo ha sido en vano.

Curiosas consecuencias de la revolución,
del hombre que reniega contra su creación.
Con sangre han castigado a Voltaire su maldición.

Espejos de colores, capricho iluminista,
se rebeló Lutero, todo un subjetivista,
y luego le siguieron ciegos filosofistas.

Abultados tratados, ensangrentadas tintas,
rodaron las cabezas y hoy las que están encinta
siguen asesinando de forma variopinta

No ha sido buena idea retirar la escalera,
que al cielo nos unía, sabiduría vera,
el hombre quedó solo rumiando su quimera.

Nada necesitamos, nos basta nuestra ciencia,
haremos un vergel, no habrá ya más carencias,
muy dentro de nosotros hallaremos la esencia.

Y vino el siglo veinte, baño de realidad,
sus guerras y sus pestes, su profunda maldad
y aún no supo el hombre lo que es su humanidad.

Y vino un nuevo siglo, quién sabe si habrá más,
donde todo es desquicio, pasto de Satanás
y aún no sabe el hombre decir lo que es la paz.

¿Qué se ve, Centinela, hogaño en las ciudades?
Hombres enajenados por falsas libertades
y hembras alucinadas llorando soledades

¿Y en los agrestes campos, cuando el sol se despierta?
No hay más campos agrestes; la llanura desierta
poblada de cultivos que dan semillas muertas.

¿Y qué fue, dime tú, del pueblo y su alegría?
Apiñados en celdas tras las paredes frías
de una colmena enferma en penosa sangría.

¿Dónde están sus canciones, sus artes y su vida?
Hace generaciones que se encuentran perdidas,
mataron la belleza, o bien está escondida.

¿Cuáles son, de esta gente, sus mayores consuelos?
Unos pocos, sus bienes, otros viven de duelo,
se afanan y se agitan sin despegar del suelo.

En tanto el cielo calla y el hombre se amotina,
enceguecido y miope derrama sus inquinas,
no sirve ya su lengua, no tiene ya doctrina.

La Iglesia del concilio a la fiesta concurrió,
rechinan los profetas, gime el que antes lo vio,
mientras lloran los santos, se olvida que hay un Dios.

Vendrá la paz querida, vendrá no tengan duda
Vendrá en manos del Otro falsificada y cruda
La Verdad mientras tanto permanecerá muda.

Cuarenta

Cuarenta

Cuarenta días de lluvia,
en la tierra de Noé,
cuarenta días depués
un cuervo mandó el patriarca
yendo y viniendo del arca
hasta que dejo e’ llover.

A Jacob cuarenta días
ya muerto lo embalsamaron,
la pucha que se tardaron
en ungüentos y lociones,
herencia de tradiciones
en Egipto conservaron.

Cuarenta días Jonás
a Nínive concedió,
menos mal, se convirtió
en sincera penitencia
y entonces Dios con clemencia
de su ruina desistió.

Cuarenta días Elías
caminó fortalecido
por el yermo endurecido
del agobiante desierto,
manteniéndose despierto
con lo que había comido.

Cuarenta años en Egipto
dicen que Moises estuvo,
otros cuarenta mantuvo
las ovejas de Jetró,
más cuarenta años que erró
por el desierto y no pudo.

Y fueron cuarenta días
en el monte de Moisés,
en la gloria de quién ES,
ayuno y confinamiento,
bajó con los mandamientos
para aquél pueblo soez.

Cuarenta días pispearon
en la tierra prometida,
de espías una partida
envíada en comisión,
volvieron con la ilusión
de llegar a ella con vida.

Cuarenta años de marcha,
de maná y de bendiciones,
nación entre las naciones
de entre todas la elegida,
como novia embellecida
a pesar de sus traiciones.

Cuarenta años de prueba
los de Saúl como rey,
pa probarlo, si era fiel,
de la noche a la mañana
no paró de hacer macanas
como si fuera un infiel.

Cuarenta días Goliat,
titán de los Filisteos,
se mofó de los hebreos
que retacearon la lid,
tuvo que venir David
y darle un buen apedreo.

Después de cuarenta siglos
desde Adán, vino el Señor,
nació nuestro Redentor,
en el vientre de María
se encarnó la Reyecía,
Jesucristo salvador.


Cuarenta días el Cristo
se retiró en oración,
en ayuno y tentación
de un Diablo que no ignoraba
quién era Aquel que tentaba
y sumó otra frustación.

Cuarenta días gloriosos
vieron al Resucitado
con Su Cuerpo iluminado
por una luz de otro mundo,
ascendió, y es su segundo
advenimiento esperado.

Y Cuarenta años después,
Flavio Josefo lo narra,
el romano con sus garras
arrasó Jerusalén,
Ay! Estrella de Belén,
no da más vino la parra.


Envío para Garganta

El cuarenta se las trae,
de prueba dicen que es signo,
si es así Garganta es digno,
pues no conoce desliz,
de Bartolomé el cariz
por la ausencia de doblez,
varón que en su sencillez
cuarenta cumple, infeliz.


Para la Zarza

El cuarenta los biblistas
dicen que es tiempo de examen,
pa’ ver si aguanta el velamen
el viento que desde Mordor
le viene soplando al Gordo
sin que su Fe se derrame.


Para el Principe Inoccenti

Los cuarenta no se alcanzan
así como así nomás,
como un águila rapaz,
los ojos en las honduras
a pesar de su estatura
y su aire de capataz.


Para James Buchanan

De catorce a los cuarenta
son los años de amistad,
incorruptible hermandad
de un mundo que nos fue hostíl,
entendimiento sutil
fincado en la lealtad.

A Whiskerer

Cuarenta míseros años
que se han ido por el caño
y lo que es para adelante,
pónle a la mira un levante
y apunta a la eternidad,
que ya no tienes edad
para andar abajo errante.