domingo, 10 de marzo de 2013

Miguel Angel


No de tu lengua el verso florentino
Ha de alabarte seminal de piedras,
A tí la muerte que hoy ya no te arredra
Te esculpió en carne viva y muerto Urbino

Llevó con él tus años ya cansinos.
En La Piedad el Cristo muerto engendra
Esa fe tuya en la sangre que acendra
El pecado en madero levantino.

Y ese dolor de madre que nos muestras,
Tan comprendido que lloran las rocas
Cuando quitas del mármol el sobrante.

Y esas formas que estallan a la diestra
Y siniestra en el Juicio que revoca
Noche y día, que te contara el Dante.

lunes, 4 de marzo de 2013

Elegía (reloaded & corrected)


Por error vaciaron 18.000 litros de whisky en el desagüe

"Empleados de la empresa Chivas Brothers en vez de drenar las aguas residuales a la planta potabilizadora, enviaron la bebida que se encontraba estacionada, produciendo la mayor pérdida de su historia"





Yo quiero ser llorando el pobre caño
del desagüe que ocupas y estercolas,
compañero del alma: cuánto daño...

Alimentando estanques con tus olas
y olores, mi dolor es un tormento.
A las gargantas pálidas y solas
les negaste tu sangre, su alimento.
Tanto el garguero duele de baldado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un canillazo duro, un golpe helado,
un pinchazo invisible y homicida,
un descuido brutal te ha derramado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi sed perdida, tu y yo juntos,
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre barriles de difuntos,
y sin tragos, con nadie, ya sin hielo, 
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la sed el vuelo,
temprano se secaron las cañadas,
temprano la sequía impuso el duelo.

No perdono a la gente descuidada,
no perdono a la gente desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mi barra levanto una tormenta
de copas, vasos, hielos estridentes,
sedienta de tinajas opulentas.

Quiero filtrar la cloaca con los dientes,
quiero apartar el agua parte a parte
a borbotones largos y calientes.

Quiero sorber la riada hasta encontrarte
y revivirte en magna borrachera
y en todo descorcharte y regresarte. 

Volverás a mi bar, mi madriguera,
por los altos estantes de licores:
pajareará tu alma colmenera 
de angelicales maltas y sabores.

Volverás al estaño y en parejas
irán enamorados tomadores.
Alegrarás en rondas almas viejas
y tu ámbar manará como encantado,
disputando mi novia y tus abejas.

Tu corazón, de bronce perfumado,
llena un frasco de almendras espumosas,
mi aguardentosa voz, mal embriagado.

A los cristales limpios que rebosas
de líquido amarillo, te requiero:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.



(Con permiso -y perdón- de Miguel Hernández)