martes, 29 de abril de 2014

Otoño

El cieno alfombrado de mágicas hojas
Que tienden los tilos, los fresnos y robles.
Desprenden galantes sus prendas más nobles
Y el barro sencillo al mirar se sonroja.

Moteada de cobre, de miel y amarillo,
La tierra recibe la gracia del cielo,
Un baño de luz y color en un velo
Que agita el otoño en su viejo rastrillo.

Los árboles dan al jardín su tesoro,
Monedas del oro más puro y brillante,
De bronce, de plata, contante y sonante,
Lanzadas al viento sin son ni decoro.

Parece que pierden y acaban muy pobres,
Que quedan vacíos, desnudos y secos,
Que entregan la vida, su piel hecha flecos,
En pos de que el mundo la vida recobre.










miércoles, 23 de abril de 2014

Misterios Gozosos II



La Visitación de María Santísima a Santa Isabel

-Quien soy yo para que vos
De mi Señor la Señora,
De la esperanza la aurora
Que a Eva se prometió,
Me visites, es de Dios
De quién eres portadora-

Oh júbilo del Profeta
Ya lo volverás a ver,
Lo podrás reconocer
Y señalar al Cordero
Que te visitó primero,
Vino a tí antes de nacer.

Un cantar de los cantares
Compusiste Virgen Santa,
El Magnificat que canta
Las grandezas de tu Dios,
Nunca nadie mereció
Gracia como tú, ni tanta.

Futuras generaciones
Te llamarán bienhadada,
Virgen bienaventurada
Puso en tí el Padre sus ojos,
Es por eso que de hinojos
Cantaste con voz alada.

Es tiempo de regocijo
Tiempo de alegría y paz
Ni la herida más mordaz
Logrará empañar la luz,
Hasta la muerte de cruz
Será una muerte feraz.

Oh pacíficos tres meses
En casa de Zacarías,
De qué hablarían, María,
Mientras juntas cocinaban
O entre las dos trajinaban
Pasando el afán del día.

Isabel te atendería
Como dama de la Reina,
Mientras tus cabellos peina
Supongo que cantaría
Y las dos sonreirían:
La Reina con su Virreina.

Virreina de Antigua Alianza,
Madre de quién ha de ser
De nacidos de mujer
Sin mayor entre varones,
Pregonero a las naciones
Del que había de nacer.

Te pedimos, oh Señora,
Una caridad perfecta,
Con el prójimo una recta
Manera de conducirnos,
No te olvides de asistirnos,
Tú, de Dios, la predilecta.